Yo Soy Edna Iturralde

    1. Before
    2. After
  • Mi color favorito es el amarillo porque es el color del sol, mi número el ocho porque parece un gato sentado en espera de que le dibujen las orejas y la cola. Me encanta el chocolate y la pizza casi tanto como adoro escribir libros para los niños y niñas.

    Me fascina leer y siempre tengo un libro de cabecera. El día lunes me trae suerte, seguramente porque abrí los ojos por primera vez al comenzar una semana de mayo, bajo el brillante amanecer del cielo azul de Quito, Ecuador. Tengo seis hijos; dos mujeres y cuatro varones y, por el momento, siete nietos. Vivo en el campo con mi marido, que es muy simpático y me apoya en todo, y cuatro perros que son mis compañeros de escritura porque se quedan a mi lado mientras escribo. Uno de ellos, el feroz chiguagua enano, toma muy en serio ser mi guardián. Se llama Juancho Pistolas. Los otros son dos pastores alemanes; Lobo y Tigre y un salchicha “pelo de alambre”, bien viejecito, se llama Tuco.

    He recibido muchos premios fuera y dentro de mi país, pero el más grande de todos es tener la oportunidad de conversar con mis lectores. He publicado cincuenta y ocho libros y a todos los quiero por igual porque son mis hijos de papel.

    ¿QUÉ ES UN LIBRO PARA MÍ?

    Un libro es un portaventuras, un estuche mágico que contiene, formas, colores, aromas, sonidos y sentimientos que tu imaginación dará vida.

  • ¿POR QUÉ ESCRIBO PARA NIÑOS Y JÓVENES?

    Porque soy cazadora de sueños. Porque llevo a la esperanza de sombrero. Porque me enamoro de la vida cada día. Porque me empeño en no ver el lodo en un charco de agua, sino el reflejo del cielo. Porque sé que poseo una estrella que es solamente mía. Porque he cosido mi sombra a mis zapatos para que no escape. Porque cabalgo en el arco iris. Por qué exploro el lado oscuro de la Luna y lo encuentro bello.

    Por eso y mucho más, escribo para niños y jóvenes.

  • ¿QUÉ ES LA LIBERTAD PARA MÍ?

    Soy escritora y vibro, me estremezco con la imaginación y las palabras. La imaginación, lo más maravilloso que posee un ser humano, es una cometa y su cola de cintas anudadas, las palabras, el lenguaje. La imaginación aunque sea intangible, da sentido a la vida. Si a una cometa no le permiten elevarse, volar, dar volteretas de aquí para allá sostenida por un hilo que agarramos en la mano, se convierte en tan sólo un papel pegado a una estructura que terminará guardado en cualquier sitio, o custodiado en una celda. “Allí estará protegida contra el ventarrón”, podrán decirte. “Acá la cuidaremos para que no te la roben”, tratarán de convencerte. Entonces debes contestar: “No importa que escollos encuentre mi cometa, ni tormentas, ni ciclones, yo seguiré constante en mi deseo de elevarla.” Para mí la Libertad es poder imaginar sin límites y expresarme con voluntad propia.

  • Me gusta:

    Leer

    90

    El sol

    80

    Chocolate

    85

    Pizza

    75
  • Libros y premios

    He recibido muchos premios fuera y dentro de mi país, pero el más grande de todos es tener la oportunidad de conversar con mis lectores. He publicado más de cuarenta libros y a todos los quiero por igual porque son mis hijos de papel.

  • Curiosidades

    Colecciono llaveros de todas partes donde viajo.

 

  • EL RESPETO Y LA TOLERANCIA

    Las cosas cambian y las modas vienen y van en un mundo globalizado y globalizante. Sí, algunas cosas cambian, las tendencias cambian, pero jamás dejará de ser importante la tolerancia o el respeto mutuo que se deben las personas dentro de sus diferencias, y este respeto solo nace del conocimiento de quiénes somos y qué caminos hemos abierto desde un pasado milenario. Hago hincapié al mencionar “qué caminos hemos abierto” y no solo digo “qué caminos hemos recorrido”; porque la cultura más antigua del continente americano está en Ecuador, es nuestra, es la cultura Valdivia, que existió hace cinco mil quinientos a seis mil años atrás.

  • El DESAFÍO DE ESCRIBIR LITERATURA INFANTIL MULTICULTURAL Y ÉTNICA

    En una época de globalización, hablar de literatura infantil multicultural y étnica, más bien dicho, escribir una literatura que tiene como meta irrumpir y recuperar espacios que fueron relegados al olvido por las culturas dominantes de los países; donde lo étnico se vuelve políticamente correcto y folclórico, pero nada cambia debido a un profundo desconocimiento de “quiénes somos”, y a una garrafal indiferencia por averiguarlo, es un desafío que lo he asumido por entero.

Entrevista en para el “Juego Literario de Medellín”, Colombia

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Comunicarme con mis hijos que están lejos, leer, jugar con mis perros, ver a las amigas, soñar, organizar mi baúl donde guardo recuerdos.

¿Qué te hace enojar?

La injusticia, el racismo, la discriminación en todo tema, sentirme utilizada, las mentiras gordas o las llamadas “mentiritas blancas”, la falta de palabra y las falsas promesas, la impuntualidad, las letras groseras de las canciones, el mal trato a los animales, cuando un automóvil me corta en la fila, aumentar de peso, los chismes, la ingratitud, los gritos, que duden de mi palabra, la hipocresía, que me interrumpan mientras hablo y pensar que podría perder la libertad en general y, en especial, la de expresión.

¿Cuál es tú comida favorita?

La pizza delgada de pepperoni y tomate con doble queso.

¿Cómo es tú relación con tu familia?

Super buena. Somos muy unidos. Mi marido, Bruce Kernan, me lleva a mis viajes de investigación cuando escribo libros con temas multiculturales y me apoya en todo. Tengo 6 hijos maravillosos; dos mujeres y cuatro varones. Diana, Eric, Willem, Carolina, Teddy y Nicholas. Los cinco mayores están casados. Tengo 9 nietos; 2 niñitas y 7 varones. Se llaman: Chaz, Tacéo, Kilian, Adriaan, Thomas, Amalia, Wolter, Jay y Leonie. A mis hijos les encanta mis libros y son los primeros en leerlos, especialmente los dos menores quienes muchas veces han sido mis “editores”. Mis nueve nietos también son mis “fans” y disfrutan con mis libros. Además forman parte de nuestra familia 4 perros que son mis compañeros de escritura pues me acompañan mientras escribo. Se llaman: “Lobo” y “Tigre”, que son pastores alemanes. “Tuco” es un salchicha “pelo de alambre” y el que domina a todos se llama “Juancho Pistolas”, un feroz chihuahua miniatura.

¿Qué querías ser cuando chica?

Siempre quise ser mamá y escritora profesional. Tenía un cuarto lleno de muñecas ya que era hija y nieta única y muy mimada, pero mis “hijitas” predilectas fueron cuatro muñecas con las que jugué hasta más allá de los 10 años. En quinto grado de la escuela comencé a escribir cuentos “a pedido” que me sugerían mis compañeros y compañeras; cosas que eran interesantes para ellos: el nacimiento de un nuevo hermanito, un viaje a la playa, un juego de fútbol, la nueva dentadura de una abuela… y desde ahí soñé con ser escritora de grande.

 Si vas caminando por ahí y te dan ganas de helado, ¿de qué sabor lo pides?

De chocolate con almendras o nueces y salsa de caramelo.

¿Has peleado con alguien?

Lastimosamente sí. Sin embargo pido y acepto disculpas con facilidad.

¿Cuál es tu constelación favorita?

La Cruz del Sur es la que más me gusta. Cuando tengo algo importante que decidir me detengo a mirarla mientras pienso.

¿Eres creyente?

Por supuesto que sí. Creo en Dios. Pienso que somos gotitas de un Mar Divino o chispitas de Luz Celestial y que al morir volvemos a nuestro lugar de origen. Mi mantra es: Yo soy hija de Dios.

 ¿Cuál es el secreto de tu éxito?

La perseverancia y trabajar con alegría. Si persistes con fe en lo que deseas lograr, alcanzas tus metas. También he permitido que mi niña interior permanezca intacta dentro de mí.

Si volverías a nacer y pudieras escoger ser hombre o mujer y nacer en cualquier lugar, ¿qué escogerías?

Ser mujer y nacer en Ecuador mi Patria amada.

foto Edna de unicornio

NOSOTROS Y ELLOS, ELLOS Y NOSOTROS

Nosotros y ellos, ellos y nosotros. Así nos referimos entre ecuatorianos a pesar de ser los mismos; raíces de un mismo árbol, raíces africanas, indígenas y europeas. Pero alguien me puede contradecir: “Mire los afiches, los letreros (esos letrerotes que causan la tremenda polución visual en la que vivimos), allí está representada la riqueza multicultural y étnica de nuestra patria”. Pero yo les cuestiono: aparte de las fotos con fines turísticos y políticos, ¿qué sabemos sobre nosotros mismos, los ecuatorianos? ¿Qué sabemos de los llamados argonautas o balseros del Pacífico? Les aseguro que no es un equipo deportivo, sino que se relaciona con la navegación más antigua que se conoce en el continente americano; nuestros antepasados de la Costa conquistaron el océano Pacífico hace tres mil años en embarcaciones construidas con troncos del árbol de balsa, con velas tejidas de algodón y los famosos timones múltiples, las guaras, tablas de madera que introducidas en distintos lugares de la embarcación actuaban como aletas de pez. Una de estas balsas está descrita, con asombro, en el informe de Francisco de Xeres, transcrito por Juan de Sámano y conocido como la Relación Sámano/Xerez en 1526, producido treinta y seis años después de que Cristóbal Colón plantara el pendón de Castilla en la isla Guanahaní. Más tarde, en el siglo XVIII, Jorge Juan y Antonio de Ulloa, marineros españoles, dicen maravillados, al referirse a estos timones múltiples, que “otra hubiera sido la historia de la navegación española de haber poseído este conocimiento”. En estas balsas realizábamos el comercio de las sagradas conchas spondylus. Así fuimos, por el Norte, hasta México, al golfo de Tehuantepec, de ida y vuelta durante siglos y hasta Perú, al Sur. Estos viajes los relato en la novela etnohistórica, Miteé y el cantar de las ballenas.